Vivencias caraquistas de casi un cuarto de siglo por Fernando Arreaza

Por Prensa Leones del Caracas / Fernando Arreaza
Publicado el 05/05/2017

En el marco de los 75 años de Caracas BBC invitamos a reconocidos periodistas deportivos del país a escribir artículos para conmemorar el mes aniversario de la franquicia. A lo largo del mes de mayo podremos leer desde su perspectiva y algunos a través de anécdotas, lo que es Caracas para ellos y para el país. El segundo en el lineup es la voz de Leones, Fernando Arreaza:

 

Mi vida profesional está íntimamente vinculada a los Leones del Caracas, más de una vez he manifestado sin ambages que de los trabajos realizados en mi carrera, del que me siento más orgulloso es aquel que me ha llevado a ser voz de los Leones por casi un cuarto de siglo, en el Circuito Radial Unión Radio.

Desde aquella campaña 1993-94, cuando tuve el privilegio de iniciar esta travesía muchas cosas han ocurrido a la fecha. Por aquel tiempo, el emblema era (y sigue siéndolo) el gran Delio Amado León. Haber tomado el testigo y conectarme con la "leal y consecuente legión caraquista" -insisto- es mi gran conquista como Narrador. En la era de la las redes sociales es impresionante como desde el estadio con el "radiecito" o escuchando por intermedio del teléfono inteligente, así como a lo largo y ancho del país reportan la transmisión. Y más allá, en la era de un lamentable éxodo de venezolanos, desde cualquier parte del mundo, créanme desde los lugares más insólitos y distantes, igualmente los mensajes se prodigan entre aquella gente que sigue pendiente de su equipo.

Es motivo de gran satisfacción ser enlace para que esa gente apegada a sus raíces, se mantenga cerca de sus queridos Leones. Porque eso es Caracas, patrimonio nacional, el amor de amores de los aficionados al béisbol. Todos forman parte del grupo que acuñé hace ya algunos años como la "leal y consecuente legión caraquista" 

Muchas cosas han ocurrido en estas 24 temporadas, pienso que las narraciones que más recuerda la gente y creo que en YouTube se puede confirmar, son los jonrones de Gregor Blanco contra Francisco Rodríguez para empatar con dos outs en el noveno inning y luego el de Jackson Melián para ganar aquel partido en el décimo tramo, contra Yoel Hernández. Todo eso en el cuarto juego de la Final de la campaña 2009-10 entre Caracas y Magallanes, ganada por los Leones en 7 juegos.

También es muy recordada la narración del "fly" de Henry Blanco que le cayó en la cabeza a Erick Aybar, con lo cual anotó Alex González la carrera para ganar la Serie del Caribe de 2010 en Maracay. Un desenlace tan singular pudo tomar desprevenida la más experimentada de las narraciones, pero como algo se cocinaba en el ambiente y la gran hazaña podía percibirse, surgió la narración del "no puede ser, no puede ser...pero si lo es, si lo es" y Caracas ganaba su segundo cetro caribeño.

Son momentos cumbres, pero créanme, cada juego ha sido toda una experiencia, cada partido conlleva una responsabilidad con la audiencia y sin necesidad de utilizar en las descripciones la primera persona del singular o plural (no bateo, lanzo, corro ni atrapo), la vinculación e identificación con el equipo a través del Circuito Radial, ha sido total y absoluta. 

Pero en particular lo que más recuerdo en esta larga etapa, son dos episodios ocurridos durante la Final 94-95 ante Aguilas del Zulia. Durante el Round Robin de aquella temporada los Leones lucían encaminados a la Final con marca de 5 y 1, pero entonces a Omar Vizquel se le presentó una dificultad familiar que lo obligó a ausentarse del país. El equipo acusó el castigo de la partida de su máxima figura y a partir de ese momento se complicaron las cosas, al punto de quedar casi fuera del evento decisivo. El resto de la semifinal Caracas solo pudo ganar dos juegos más para quedar con 7 y 5, solo suficiente para propiciar un triple empate con Zulia y Magallanes, que se definió con una jornada memorable en el estadio "Luis Aparicio El Grande" de Maracaibo. A primera hora Caracas perdió con las Aguilas que avanzaron a la Final, dejando la escena servida para un insólito e inédito duelo entre los "Eternos Rivales" en la capital zuliana. Leones ganó el partido con un boleto concedido por Alberto Blanco con las bases llenas, gracias al cual anotó la rayita de la victoria Curtis Goodwin. Caracas pasó a la Final, pero todavía estaba sin Vizquel, quien había sido sustituido en esta etapa por un joven e inexperto Miguel Cairo, quien más de una vez fue víctima de la presión.

Los dos primeros encuentros de la Final, Leones sin Vizquel los perdió en Maracaibo. Recuerdo perfectamente como si hubiera sido ayer -y he aquí parte medular- del primer episodio que les quería relatar: suelo llegar muy temprano al estadio, ese día cuando se jugaba el tercero de la Final ahora en el parque Universitario, creo que lo hice más temprano aún. Estaba en la parte de afuera del dogout, cuando de pronto sentí un alborozo, una especie de algarabía y bastante movimiento que provenía desde la parte interna del clubhouse. Cuando me iba a acercar para saber qué ocurría, venía saliendo Cairo quien con cara de gran alivio me dijo: "regresó el hombre". Se trataba de Omar Vizquel, quien se reincorporaba al equipo. La historia cuenta que a partir de allí con su figura de vuelta, Caracas ganó 4 encuentros seguidos para alzarse con el Campeonato. El día del último juego en la capital, aún cuando los felinos no se coronaban todavía y solo ponían la serie 3 a 2, había la certeza entre la legión que plenó el Universitario, de que en Maracaibo se completaría la gesta. Luego del partido el público decidió quedarse aclamando a los jugadores, lo que obligó a los peloteros a salir al terreno encabezados -claro que sí- por Vizquel. Fue la primera vez que vi en un estadio de béisbol una especie de vuelta olímpica, pues Omar decidió agradecerle no solo a la gente sentada en la tribuna principal, sino también a quienes sentados en la gradas igualmente lo aclamaban. Ese segundo episodio me marcó, lo recuerdo como un instante mágico, lleno de electricidad.

Y eso han sido los Leones a lo largo de su historia, magia, electricidad, la épica de nuestra pelota, que me alegra habérselas relatado los últimos 24 años, esperando que sean unos cuantos más, -Dios lo conceda- hasta el final de mi carrera.

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